miércoles, 21 de agosto de 2019

EN EL TECHO DE EUROPA





Todavía relumbra Mont Blanc en la distancia,
afirmando en la tierra su imperial fortaleza
y majestad: luz múltiple; múltiple resonancia;
y mucha muerte y vida dentro de su belleza
Percy Bysshe Shelley












Diez días hemos estado en esta hermosa tierra. Diez días de ensueño. El techo de Europa, la montaña blanca.
Ha merecido llegar tan lejos y sentirte pequeño ante la majestuosidad de la montaña y de las maravillas con las que la naturaleza nos deleita en esta zona.


La grumetilla con su amigo inseparable del verano





















La grumetilla Ana además ha tenido su primer amor veraniego. Desde el primer día que llegamos ha estado casi sin separarse de Adriá un niño de Barcelona y nosotros hemos disfrutado también de su compañía y la de sus padres Joan y Mónica con los que nos lo hemos pasado genial.  El viajar te hace conocer sitios y personas maravillosas y te das cuenta la buena gente que hay en todas partes.  Dice que ha sido el mejor verano de su vida.
Hemos estado a unos 20 kilómetros de Chamonix, concretamente en Sant Gervais Les Bains. El camping puede ser el mejor en el que hemos estado nunca.
Todo tiene su punto negativo; en este caso el lo carísimo que es todo por esta zona; incluso hacer senderismo.  Al tener todo, una altura considerable, para hacer rutas por la alta montaña hay que coger los remontes que te llevan más allá de la cota de 2000 metros y comenzar allí porque si se hace desde abajo del valle hay que hacer noche. Los remontes son muy caros y lo que hace todo el mundo es sacar unos pases para varios días que vale para remontes, telesillas, teleféricos, tren cremallera y todo tipo de artilugios que hay por la zona. Esto es el Port Aventura de la montaña. El dichoso pase cuesta un pico considerable.
Otro problema es que no dejan que los perros vayan por las zonas de reservas naturales, o sea, casi todas las cumbres, por lo que el polizón Luca se ha tenido que quedar en la nave casi todos los días. 
Hoy nos despedimos de Los Alpes, con pena por dejar tan maravilloso lugar y por dejar a nuestros amigos catalanes, y la grumetilla a su amor veraniego. Esperemos que este sea el comienzo de una larga amistad y que nos sigamos viendo.
Mañana partimos hacia España y pasaremos unos días en los Pirineos, en el Valle de Pineta antes de bajar al sur. Es el cuarto año que vamos, pero es “nuestro valle”. En él haremos repaso de las aventuras vividas e iremos pensando las próximas.
Adiós Mont Blanc, nos volveremos a ver



Senderismo por la zona Sur. Al fondo se divisa el Mont Blanc



Glaciares Alpinos

Chamonix


Barroco de los Alpes




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